Febrero en el plato: comer con sentido
En O’Recanto creemos que la buena cocina empieza antes de encender los fogones. Empieza al elegir. Y febrero, aunque discreto, es un mes que se deja querer si se le presta atención.
El invierno manda y la fruta acompaña. Ahora es tiempo de cítricos en su mejor versión: naranjas dulces, mandarinas fragantes, limones vivos, pomelos llenos de carácter. Frutas que despiertan el paladar y equilibran los platos. Siguen firmes las manzanas y peras, honestas y versátiles, y todavía encontramos kiwis y las últimas granadas, cerrando temporada con dignidad. Producto cercano, sin viajes innecesarios, con sabor real.
Pero comer de temporada no es solo una cuestión de calendario. Es una forma de entender el mundo. Saber de dónde viene lo que ponemos en el plato importa. Y mucho. Porque más allá del voto democrático, están nuestros hábitos diarios: cada compra decide a quién apoyamos y por qué. Apostar por productores locales, por gente que trabaja a unos pocos kilómetros, es invertir en nuestro entorno, en empleo cercano y en un impacto ambiental mínimo.
Y el mar también habla en febrero. En nuestra cocina, la merluza ocupa un lugar especial. Pescado limpio, elegante, de sabor delicado. Cuando es de buena procedencia, no necesita más que respeto y técnica. Es equilibrio puro: ligera, sabrosa, honesta.
En O’Recanto cocinamos así: escuchando a la temporada, cuidando el origen y pensando que comer bien también es una forma de cuidar lo que nos rodea.